PILCHAS
Saco o Americana
El fundamental cambio en la moda masculina, con el abandono del chaqué, los cascones, redingotes, etc., y la adopción de la mucho más práctica, cómoda y simple, "americana", o saco, junto a los rectos pantalones y el infaltable chaleco, revertió, como siempre, en un cambio en los usos rurales. Poco a poco, primero los estancieros, mayordomos y capataces, y después los demás vivientes masculinos, fueron adoptando, con el chiripá de merino o las bombachas, de uso para cubrir su torso: la americana, con o sin chaleco debajo.
Con el tiempo, los propietarios y otros personajes "principales", se mandaron hacer sus "conjuntos", americana, chaleco y bombachas, haciendo juego, que, con las altas y flexibles botas de cabritilla, ajustadas bajo las rodillas con correínes, el gacho de buen fieltro "al tono", y el pañuelo de pura seda al cuello, constituyeron, con un ponchito de "vicuña", el elegante vestuario, equivalente novecentista de aquellas delicadezas.
Los sacos eran, al comienzo, de solapas muy cortas y anchas, derechos, con cuatro botones, grandes bolsillos laterales de corte horizontal o diagonal, muchas veces sobrepuestos o aplacados, sueltos, en ocasiones con una "martingala" a la espalda, marcando la cintura. Los de invierno, telas, encorpadas tipo "casimir", de lana y colores oscuros, generalmente negros, gris oscuro o ultramarino, muchas veces de gusto "sport", a cuadros. En verano, de telas livianas, mezclillas de algodón, blanco, crema o gris perla. El chaleco, derecho o cruzado, siempre haciendo juego. Algunas veces, saco y chaleco eran ribeteados con una trencilla de seda al tono.
Pero no se crea que esto era privativo de gente rica. Cada vez más, y con predominio siempre del negro, considerado color de categoría o de fiesta o de "dominguear", los paisanos tuvieron su trajecito "paquete", con el que, hasta no hace muchos años era factible verlos: "chambergo de alas más bien anchas y planas, de fieltro negro, con un barbijo. Camisa blanca, pañuelo de seda ídem, o celeste o colorado (con ánimo de divisa política); saco, chaleco y bombachas (bien anchas), negros; éstas últimas sujetas con un buen cinto tipo tirador, con todo y pistolera, confeccionado en cuero de carpincho o "chancho de agua", de ahí el nombre de "chanchero", que también se le daba, cerrado con una fuerte hebilla de plata labrada o metal blanco, con pequeñas aplicaciones de oro; cuidadosamente doblado al hombro un poncho, "toda estación". Entre el bolsillo y los botones del chaleco, lucía la cadena, de plata, de la "cebolla" o reloj, enchapado en el mismo metal.
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