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LAS DANZAS FOLKLÓRICAS ARGENTINAS

Introducción

El gran incremento alcanzado últimamente por nuestras danzas folklóricas en el ambiente ciudadano, puede explicarse como respuesta a una ineludible necesidad de "retorno a la tierra" a la que no es ajena la evidente decadencia que se comprueba en la calidad de las piezas de música bailable "comercial" o vulgar. En efecto, la creación de melodías inspiradas tan valiosas como raras, sea en el terreno de la música culta como en el de la popular que proveyó de material "bailable" a nuestros salones durante décadas, ha declinado ostensiblemente. Muchas de ellas consisten en demostraciones de instrumentación abigarrada; otras en elementales reiteraciones de ritmos obstinados y, muy pocas, denotan la presencia del artista popular, que sepa expresar con medios simples, el sentir de su pueblo. Hay música bailable que, si en su país de origen puede tener la significación que le confiere el ambiente o los individuos, al irrumpir en nuestro medio a través del Cd-cassette-Mp3, la radio o el cine no siempre logra imponerse y a veces termina por desaparecer ante la indiferencia del pueblo. Esta decadencia de que hablamos, se hace además evidente por la insistencia en utilizar trozos célebres del repertorio clásico, romántico o moderno, aplicándoles los ritmos de los bailables en boga. De ahí que, si nuestro tango es el representante reconocido de lo porteño por excelencia, con creaciones de real interés, expresiva, poética y musicalmente, las danzas folklóricas encarnan la idiosincrasia de la campaña, y por su gracia, donaire y arraigo, merecen el resurgimiento actual. Originadas en su mayor parte de las europeas, muchas de ellas españolas, cobraron pronto "carta de ciudadanía", es decir, fueron asimiladas por el pueblo que las hizo suyas, quitando o agregando aquello que estimó más apropiado a su temperamento. Realmente, hoy es imposible reconocer en dichas danzas la coreografía de origen, y en cambio, no podría decirse que haya un solo gesto, giro o zapateo que no esté totalmente identificado con nuestras características étnicas. Se ha producido el fenómeno de que las clases de los centros urbanizados "superiores", según la clasificación sociológica, imiten a las "inferiores". O en otras palabras, el campesino ha impuesto sus hábitos al hombre cultivado, por la perentoria urgencia de éste de "encontrarse" a sí mismo. Evidentemente, ha sido superado un período de descreimiento en las posibilidades de nuestra propia capacidad, y de ello hay que felicitarse. Coreográficamente las danzas folklóricas poseen equilibrio, gracia y elegancia, con características fundamentales como la de bailarse en parejas "sueltas", o sea, sin enlazarse, que las preserva de todo sensualismo, y exige de los participantes un despliegue de elemental virtuosismo generalmente ausente en los bailes de otro tipo. En la actualidad no se concibe una reunión en la que no se bailen un Gato o una Zamba, con la grata participación de con currentes de todas las edades, pues hasta nuestros mayores se sienten animados a bailar para demostrar que el retorno al modo criollo vuelve a dar ritmo al tiempo y gracia a la expresión.

Prof. Antonio Barceló

El Triunfo La zamba El Escondido y El palito La Firmeza El Sombrerito El malambo
El CielitoEl cuando El Pericon Condicion, Carnavalito y Media Caña

El Gato

"Creo que no existirá un gaucho que no sepa por lo menos rascar un "Gato", escribe Ventura R. Lynch en su "Cancionero Bonaerense" (1883), dando así la pauta de la popularidad de esta danza que, bajo distintas denominaciones, se cantó y bailó en México, Perú, Chile, Paraguay y en todo nuestro territorio. Jorge M.Furt, en su libro "Coreografía Gauchesca" (1927), ha identificado -con razones satisfactorias- tomando como base la conocida copla:


Salta la "perdiz", madre
Salta la infeliz;
Que se la lleva el "Gato"
El "Gato" "mis-mis"

A esta misma danza con el nombre de "Gato mis-mis", "Mis-Mis" y "Perdiz". Estas designaciones acerca de las cuales existe amplia documentación, coinciden con los testimonios de que esta danza figuraba antaño en sitio de honor, tanto en las reuniones aristocráticas como en las de campaña, en los países antes mencionados. Es la danza criolla más popular de nuestro acervo folklórico, y ha generado distintas variantes coreográficas conocidas en la actualidad con el rubro de "Gato Bonaerense" o "De la Provincia de Buenos Aires", "Porteño", "Cuyano", "Cordobés", "Gato con relaciones", "Gato encadenado", "Gato polkeado", etc. Todas estas denominaciones no indican nada más que procedencia y ligeras modificaciones regionales o locales, que nunca alcanzan a desvirtuar su filiación. En ciertas ocasiones se les menciona también como "Bailecito" sin que por ello pueda confundirse con la danza del mismo nombre, coincidiendo todos en que se trata del "Gato". Ningún baile ha prosperado tanto como éste, que tuvo el honor de alternar con el elegante "Minué" en el "Cuando", y hasta podríamos asegurar sin temor a equivocarnos, que es el arquetipo de nuestras danzas nativas. Reúne todas las cualidades que corresponden a éstas, dejando amplio margen, por su coreografía sencilla, para que se manifieste la personalidad del hombre y la inconfundible gracia de la mujer Argentina.

El Triunfo


Esta danza, cuya aparición coincide con las últimas luchas de la Independencia, alrededor del año 1824, se identificó con la suerte de nuestras armas y los acontecimientos políticos a que dieron lugar, a los que recuerda frecuentemente en sus versos. A su gracia sencilla y airosa, llena de candor y alegría, se unió el estro del poeta y la voz del payador anónimo, para cantar las luchas épicas y el triunfo de la causa emancipadora, triunfo que dio su nombre a la danza para rememorar la hazaña. El valor y el sentimiento criollo de los soldados gauchos, plasmaron los hechos históricos que aún alientan con soplo legendario el ritmo de los días actuales y hacen latir el corazón de la copla. El tema amoroso de juguetón ingenio y aún el que trasunta las formas espirituales del dolor, se hace presente con frecuencia en los versos de la danza:

Este es el "Triunfo", madre Más quiero dulce muerte
Dueña del alma,Que vida amarga.

Y muchos de ellos se referían a los "Godos", "peruanos" y"colombianos", a los hermanos Reinafé, y no faltaron los que aludían a Rosas.
Su dispersión alcanzó a gran parte de nuestro territorio y tiene "guía de campaña" en la actual Provincia de Buenos Aires. Muchas de sus coplas citan lugares comunes:

Yo no soy de este pago,Yo no vivo con naides,
Yo soy de Lobos. Yo vivo solo.

H. Armaignac, viajero que estuvo en Tandil en 1870, observó: "Hacia los catorce o quince años el gaucho es ya casi un hombre; es serio, sabe tocar la guitarra y danzar un «Gato» o un «Triunfo»; y en 1883, Ventura'R. Lynch, escribe: "Tras la décima o los estilos tenemos el «Triunfo». Este es otro baile de dos (1) , como el «Gato», y como él, consta de cuatro frentes"(ver coreografías). El "Triunfo" tiene una variante poco conocida que procede de la antigua Guardia de San Miguel del Monte, pero su forma tradicional fue bailada en todas las provincias y se practica hasta nuestros días en Cuyo, Santiago y Tucumán.

(1)"Baile de dos": expresión popular para aludir a nuestros bailes que constan de dos partes, conocidos por "primera" y "segunda".

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La Zamba




La "Zamba", última descendiente de la antigua "Zamacueca" peruana, reúne en su juego coreográfico las características de un poema, donde se sintetiza todo el proceso amoroso que el hombre aspira cumplir como esencial función de la vida. Es la danza con trayectoria histórica más documentada, y la más discutida con respecto al origen de su denominación y procedencia. Con el titulo de "Zamba", aparece anotada por primera vez en "Recuerdos de Treinta Años", de José Zapiola, definiéndola "como muy popular en Chile entre los años 1812-1813", y nuevamente apuntada por María Graham, el 5 de setiembre de 1822 en su "Diario de Residencia en Chile". Además es reconocida indistintamente como "Zama-cueca", "Cueca", "Marinera", etc., denominándosela "Chilena" en las provincias de Salta y Jujuy, designación que se popularizó hasta en el Perú, cuna de este baile, donde se cultivó con entusiasmo y se la consideró como una verdadera danza nacional, hasta que sobrevino la guerra con Chile(1879). A partir de ese momento y no viendo con simpatía aquella denominación que les recordaba el nombre de sus contendores, a instancia del intelectual y humorista Abelardo Gamarra, más conocido por el seudónimo de "El Tunante", cambió el rótulo de "Chilena" por el de "Marinera", en homenaje a las hazañas del "Huáscar", buque de la marina peruana. La "Zamba", cumbre de nuestras danzas tradicionales, es reconocida con ese nombre en las provincias mediterráneas y con el de "Cueca" en toda la región cordillerana. Su juego mímico es altamente significativo; los pañuelos que lucen los bailarines, actúan como transmisores mudos pero elocuentes del sentir de los intérpretes, destacándose la intención del varón en el propósito de conquistar a la dama. Inspirado poeta, la ha cantado así:


Una música en la noche
y en el aire una esperanza.
La "Zamba" juega su juego;
ronda de amor sin palabras.

El escondido

Con la denominación de "Escondido" se conoce a esta danza desde hace un siglo; su rótulo responde al argumento y a la actitud de los intérpretes que, por turno, se esconden o simulan esconderse, dejando que el compañero prosiga solo el baile, mientras que el que se ha "escondido", subraya las "mudanzas" golpeando rítmicamente las manos. Esta actitud de los bailarines responde a antiguos temas de danzas europeas de ocultamiento. La versión tradicional del "escondido" trocó el "ocultamiento" formal, por el gesto equivalente simbólico; tal es la versión actual de esta danza.

El palito

El nombre de esta danza proviene de la copla que en ella se cantaba, ocasionando serias protestas por su carácter intencionado y procaz, como puede constatarse en .algunos cancioneros. Ventura R. Lynch en su "Cancionero Bonaerense" confirma que se bailaba en "reuniones de la más íntima confianza", por lo que se infiere que estuvo excluido de las familiares. A través del tiempo su letra sufrió lógicas modificaciones y hoy es perfectamente aceptable, junto a una coreografía que fue olvidando sus posiciones más atrevidas. "El Palito" se baila con la participación de un hombre y dos mujeres, las cuales rivalizan por la atención del bailarín. En la primera parte de la danza interviene una "pareja" solamente y en la segunda se incorpora la otra. Esta forma típica se manifiesta en el grupo de "dos a uno"; se encuentra también en Europa y es tema de .antiguas danzas satíricas griegas, representadas en vasos pintados en el siglo VI a. J. C. Además, la encontramos en danzas populares de muchos países: entre los alpinos, suecos, noruegos, en la "Galleta" del valle del Reno y de Romana, en Italia; en la "Pericota" asturiana, en las danzas de "giro" de los campesinos húngaros y en el "hopák" de los ucranianos, y finalmente en la europea occidental, desde la cortesana medieval hasta nuestros tiempos.

La firmeza

"La Firmeza" pertenece al grupo de danzas descriptivas, en las que los bailarines van mimando las órdenes que le dicta el cantor o guitarrero. La letra más popular y reconocida como tradicional de esta danza, es la que sugiere su juego coreográfico. Antiguamente quedaba librada a la improvisación del cantor y los bailarines estaban pendientes de la misma para ejecutar los movimientos, que a veces obligaban a las actitudes más graciosas. Siguiendo el texto de los populares versos, observamos que conducen a una interpretación de buen gusto, en contraposición al "Baile de tambor", que practican negros de la costa Venezolana y que menciona Isabel Aretz, diciendo que "la coreografía responde crudamente al texto, con espontaneidad y sin ningún recato, enardecidos los ánimos por el repiqueteo polirrítmico de los tambores que suben de tono a medida que avanza el baile...". Para ser más precisos, diremos que "La Firmeza", "El Zapatero" y "El tras-tras", son una misma danza. La primera denominación, con la cual se conoció en gran parte de nuestro territorio, apareció consignada en el "Cancionero" de Ventura R. Lynch,en 1883, dando cuenta de que es "otro de los bailes más antiguos del gaucho". Con el título de "El Zapatero" se le identificó en Mendoza, San Juan, La Rioja y Catamarca, y con el de "Tras-tras" en las provincias del centro y oeste de la República; esta última designación proviene del agregado que presentan algunas voces de mando: Ejemplo: "Tras-tras, con la tras trasera Tras-tras, con la delantera Tras-tras, con ese modito Tras-tras, ponele el codito," etc. En España y Francia existen danzas descriptivas, que denotan el origen de nuestra "Firmeza", pero lógicamente, la coreografía, carácter y estilo netamente criollos, son únicos y nuestros.

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El sombrerito




"El sombrerito", conocido también como: "La corumba", "Corrumbá", "Corrumbay" o "Tamalero", toma su nombre de la letra del estribillo o del sombrero que utilizan los bailarines en las evoluciones de la danza. En nuestro país se bailó desde Jujuy a Santiago del Estero por influjo norteño, y en Cuyo, La Rioja y Catamarca, por la influencia de Chile, donde se le conoció por el mismo nombre. Los bailes con sombrero tuvieron gran difusión en el continente americano, con distintas denominaciones: en Santo Domingo, a fines del siglo XVIII, según Moreau de Saint-Mery, se practicaba un fandango en el que una joven danzaba con los sombreros que le tiraban los espectadores. Otra danza similar se estila aún en Méjico, y allí mismo nos encontramos con el famoso "Jarabe Tapatío", en el cual los intérpretes bailan sobre las anchas alas de sus sombreros. Según Policarpo Caballero, se baila en el Perú una danza denominada "Montera" con iguales características a las de "El sombrerito". Las observaciones personales y la de los viajeros, nos indican que esta danza tiene similares en Bolivia y fue conocida en el Altiplano Jujeño donde las mujeres usan sombrero de hombre o el clásico "ovejuno", pero como muchas otras danzas, conservóse por excelencia en las provincias antes mencionadas.

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El malambo




No podía faltar, en el ambiente rústico en que se cultivaron nuestras danzas tradicionales, aquélla que, por la característica de los individuos que deslizaron su existencia en nuestras dilatadas pampas, exigiera para su aspiración de amable superioridad, tan sólo una, en la que no participaron las mujeres. Sólo el gaucho ha podido crearla y aunque en todo el mundo se dé el caso de danzas para hombres y aún zapateadas, el "Malambo" constituye una especie única; sus posturas, mudanzas, escobillas y repiques, necesitan la planta de un gaucho, ya sea del norte o del sur, para llamarse "Malambo". Danza de destreza y aguante, por lo tanto de varones, de las que pueden honrarse con el título de gauchescas; es de justa, uneto alegre a lo esforzado; es callada, tenaz e infatigable como el mismo gaucho. Así como se buscaban los valientes, para provocar el momento de "tantearse el pulso" o trabarse en verdaderos certámenes improvisados, en que el contrapunto literario exigía el "pie forzado", del mismo modo se enfrentaban dos gauchos para desafiarse con elegancia cruda, imponiéndose la condición de "devolver las mudanzas" o "a remedarse", bailando un período cada uno, nunca los dos juntos como ocurre con las exhibiciones teatrales, que han terminado por influenciar a los aficionados; el primero que abandonaba, por no responder a la figura que anteriormente realizara su ocasional rival, perdía. La justa, presenciada por público entusiasta, necesita de una guitarra y a su compás, se borda la "postura" que el contrincante responde, a guisa, sobre la marcha, sin exceder nunca la línea del buen gusto estético, pisando de taco y punta o batiendo en ondas regidas por las espuelas rumorosas, que ni rasguñan, cediendo tierra. Los entusiasmos estallan y se vacían los tiradores(1), para alegría de los ganadores o consuelo de los perdedores; el pulpero,siempre el más entusiasta, ganaba de todos modos. Ventura R. Lynch, anota en su "Cancionero Bonaerense": "Muchas veces la justa dura de 6 a 7 horas. En el Bragado, en 1871,vimos un «Malambo» que duró casi toda una noche, constandode setenta y seis figuras diferentes por cada uno de los bailarines".

(1): Llámase así al cinto de cuero, con bolsillos, que se ajusta por delante prendiéndose con la "rastra" (especie de hebilla de gran tamaño).



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